Cuidadoras Voluntarias de Curacaví: la red que sostiene con amor
En la comuna de Curacaví, un grupo de mujeres ha tejido una red de cuidado comunitario que nació en 2017 desde la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Con el apoyo del hospital local, formaron la agrupación “Cuidadoras Comunitarias”, respondiendo a una necesidad urgente: acompañar a personas enfermas y solas.
El grupo se conformó inicialmente por 19 voluntarias, capacitadas por profesionales de la salud de Cáritas Chile, se prepararon para brindar compañía y contención a quienes atraviesan momentos difíciles. A lo largo de ocho años, han sostenido su compromiso, visitando hogares, escuchando con paciencia, apoyando en gestiones y, sobre todo, entregando un acompañamiento humano y espiritual.
Pero su labor va más allá de los pacientes: también cuidan a los cuidadores. Cuando una persona necesita salir para hacer trámites y no tiene con quién dejar a su familiar enfermo, ellas se quedan en casa o incluso hacen las diligencias por ellas. Con empatía y cariño, dan un respiro a quienes muchas veces no tienen descanso.
Esta forma de cuidado colectivo ha crecido con la comunidad. Elsa Catalán, una de las lideresas del grupo, destaca la importancia de la colaboración entre la parroquia, el hospital y la municipalidad para llegar más lejos. “Mientras estemos unidos, vamos a poder llegar a más familias”, afirma, convencida de que la solidaridad organizada tiene un poder transformador.
En tiempos donde la soledad y la precariedad afectan a miles, las Cuidadoras de Curacaví ofrecen un ejemplo de cómo el tejido comunitario puede sostener la vida. Su labor es silenciosa, constante y profundamente humana. Una muestra viva de que los cuidados, cuando se hacen en red, no solo sanan cuerpos, también abrazan el alma.






