Cuidar también es comunitario: una experiencia desde Cerro Navia
Hablar de cuidados es hablar de vínculos, de redes, de la capacidad de sostener a otro y, al mismo tiempo, encontrar espacios para sostenerse uno mismo. En Cerro Navia, la corresponsabilidad comunitaria de los cuidados se ha convertido en una práctica concreta y colectiva. La Mesa Comunal de Cuidados, organizada en el Centro Comunitario de Cuidados —parte del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, ChileCuida— es un ejemplo de cómo la comunidad puede unirse para abordar desafíos comunes.
En este espacio convergen distintas organizaciones comunitarias, como la Junta de Vecinos, y también organizaciones como la Agrupación de Amigos, Familiares y Pacientes del Centro Comunitario de Salud Mental COSAM. Esta agrupación, integrada por ex pacientes, cuidadores, familiares y amigos, surgió a partir de una iniciativa del centro de salud que facilitó un espacio físico para reunirse.
Lo que comenzó como un encuentro semanal para compartir experiencias, se transformó en una red de apoyo: se preparan alimentos, se organizan actividades y se teje una comunidad donde el cuidado deja de ser una carga individual. Quien preside esta agrupación es don Miguel Fuenzalida
Don Miguel cuenta que su motivación nació al acompañar por años a su hermana en su tratamiento. Hoy, su labor se ha ampliado hacia el fortalecimiento de esta comunidad, con un profundo compromiso por mejorar las condiciones de atención en salud mental y por impulsar espacios que acojan las inquietudes de cuidadores que, muchas veces, “no tienen un lugar donde expresar su angustia o ser escuchados”.
Sobre la participación en la Mesa Comunal de Cuidados, don Miguel señala que “hay que sumarse a la corresponsabilidad comunitaria, no como un gesto idealista, sino porque es la única forma realista de sostenernos como sociedad. Cuidar no es solo una responsabilidad individual o familiar. Es un acto comunitario que fortalece la solidaridad y garantiza que nadie quede atrás.”, y agrega que como agrupación “entendimos que los cuidados no pueden depender solo de instituciones o de las familias. La comunidad debe involucrarse”.
¿Cómo ha visto crecer este trabajo en corresponsabilidad?
Lo veo en cosas simples. Antes cada familia cargaba sola con sus problemas. Hoy en la Mesa, cuando alguien plantea una dificultad, otros dicen "yo pasé por eso" o "así lo resolvimos. No es magia, es compartir lo que sabemos. COSAM hace su parte, pero con la Mesa logramos que más actores se sumen”.
¿Qué ha observado en la Mesa de Cuidados?
La perspectiva es absolutamente positiva, porque lo primero es acoger la demanda de la gente, escuchar a la gente. Es muy importante recibir las inquietudes de las personas y sobre todo interpretarlas, porque muchas no las pueden verbalizar bien. Tenemos que darles fortaleza para que sientan que están en un lugar donde se escucha su demanda.
¿Cuál es el desafío que usted ve en la corresponsabilidad comunitaria?
El gran desafío es que la gente supere la desconfianza. Muchos se entusiasman al principio, pero luego abandonan. Debemos demostrar con hechos que organizarse sirve, no pretendiendo solucionarlo todo de golpe, sino avanzando por pasos: primero lo más urgente, después lo siguiente. Así es como realmente se logran los cambios.
Esta experiencia nos recuerda que los cuidados no pueden recaer únicamente en las familias ni en los servicios públicos. La comunidad organizada, cuando se reconoce como parte activa de la solución, tiene un poder transformador. En Cerro Navia, ya lo están demostrando.






